MADRE
DE LAS GENTES DE MI TIERRA
Madre
de las gentes de mi tierra,
en tu
corazón encontramos paz:
en muchos
lugares te venimos a rezar.
La historia
comenzó
con
Guadalupe cuando por primera vez de un indio fiel
te dejaste
ver.
Tu corazón
mestizo como el nuestro nos muestra al Señor
con
gesto de amor.
Te invocan
en Luján y en Chiquinquirá,
Copacabana,
Chapi y en Aparecida;
te imploran,
oh Señora del Cobre,
te ruegan,
Virgencita del Quinche,
y hasta
en el Sur en Maipú
tus
hijos a ti se acogen:
Madre,
guíanos.
Madre,
mira el alma americana,
que
cantando está la triste canción
que
brota de una sangre que conoce el dolor.
Señora
de la Paz,
tú
eres la flor de esperanza que aroma el porvenir
de nuestro
existir.
Señora
de la Concepción del Viejo, sufre el corazón
cuando
hay aflicción.
Virgen
de Caacupé y de los 33,
Señora
del Rosario y de la Alta Gracia,
Madre,
oh Virgen de Suyapa,
te llaman
también de Coromoto,
de los
Angeles Señora,
en todas
nuestras naciones
mira
nuestro amor a ti.
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