LA ROSA DE LIMA

Cuando por estas tierras gobernaba el Virrey,
derramaba dulce aroma de anhelo celestial
en América la primera flor de santidad.
Cortando del pecado lazos de maldición,
Santa Rosa de Lima vivió
recorriendo caminos donde el alma
se entrega toda a Cristo
y hace de la vida
altar del corazón.
Las espinas que clavaron
dolor de penitencia
en la Rosa de Lima
son ruegos de perdón
para los pecadores
por los que ella imploraba.

Lima, Ciudad de Reyes, la del aire señorial,
viose apartada de su alma de cristal;
la mejor parte ha elegido por Aquél que es Caridad.
Rompiendo en su alma las cadenas del mal,
Santa Rosa de Lima vivió
sacrificándose por los que sufren,
derramando consuelo,
cantando en su vihuela
canciones al Redentor.
La Cruz se grabó en su alma
—escalera del cielo—:
"para llegar al gozo
camino es la aflicción".
Para el amado Cristo
perfume es su dolor...

Santa Rosa de Lima, ayayay...
ábrenos tu corazón con bondad:
doliente río de lágrimas nuestras
inunde tu corazón.

Hermosa rosa del cielo, ayayay...
ruega por los pecadores que van
a llorar en tu pureza sin par
las tristes penas de su caminar.

Santa Rosa de Lima, ayayay...
rosa en jardines de la eternidad,
gloria de las tierras del Perú
y de América Latina.

No fue derramada en vano, ayayay...
sangre de los misioneros de ayer,
si esta rosa llegó a florecer
llena de amor hacia Cristo.

Ruega por los que sufren en su dolor,
no niegues nunca a los fieles tu intercesión.

Y si vino la primera,
sin segunda no se queda,
que a los santos así es manera
de cantarle en nuestra tierra.

Santa Rosa de Lima, ayayay...
ábrenos tu corazón con bondad:
doliente río de lágrimas nuestras
inunde tu corazón.

Hermosa rosa del cielo, ayayay...
ruega por los pecadores que van
a llorar en tu pureza sin par
las tristes penas de su caminar.

Santa Rosa de Lima, ayayay...
rosa en jardines de la eternidad,
gloria de las tierras del Perú
y de América Latina.