LA ORACION DE LA TIERRA

Oh Señor, Tú despliegas la aurora
para así borrar
sombras nocturnas de esa hora
en que sale a laborar
el campesino que me ama
porque soy su patria y hogar
y que pasa la jornada
roturando mi soledad.

Señor, Tú que creaste mi entraña,
hazla fructificar;
a la simiente para el mañana
dale fecundidad;
envía lluvia sobre mis surcos
que el arado abrió;
no permitas que haya sido en vano
el sudor del labrador.

Y va creciendo mi cabellera
de trigo y de maíz,
mientras murmura la cordillera
cantos de mi país
que van despertando la alegría.

Padre nuestro y Creador,
haz que no falte el pan
en la mesa del labrador
que adora tu bondad.

He sentido al pueblo bailar
durante la labor,
cantando sobre mi lugar
canciones a tu amor.

El hombre admiró mi belleza
antes de cosechar;
con ella le entregué mi riqueza
al humano mortal.
Yo fui, Señor, miseria
que tu mano hizo florecer.
Tú eres la vida; Tú, el labriego
que cultivó mi ser.

Canta riendo el campesino
y baila muy feliz,
porque conoce de su destino
que Tú eres la raíz,
y sigue creciendo la alegría.

Padre nuestro y Creador,
haz que no falte el pan
en la mesa del labrador
que adora tu bondad.

He sentido al pueblo bailar
durante la labor,
cantando sobre mi lugar
canciones a tu amor.