cuando
la herida se me hizo patria
y geográfica
inundó la sangre
la frente
abierta de la cordillera
que
vértebra a vértebra forma mi tierra
cuando
la espera se pobló de ausencia
y de
carencia del pan cotidiano
el meridiano
se llenó de gente
que
estaba huyendo del tiempo doliente
si te
quedaste ahora mira de frente
apuñalando
el temor
compartiendo
la jornada corriente
con
el pueblo y el dolor
mira
a la estropeada, a la agraviada
patria
del andrajo en la mirada
manos
de las palmas horadadas
y del
ojo en tajo de la sien
le desgarraron
el cuerpo en paisajes
que
carniceros pintaron a ultrajes
la sangre
del latigazo bañó la esperanza
de la
patria herida
y fecundó
la semilla
y tremoló
la bandera de la vida
crucificada
en el monte
aprisionada
al madero
de la
barca de Caronte
ahora
sin derrotero
barquero
sin horizonte
mi pueblo
no irá en tu sendero
el pie
llagado en el puente
de la
reconciliación
mira
a la mujer enamorada
mírala
preñada de alborada
madre
de la luz en la morada
que
mi pueblo habita hasta morir
lo amortajaron
en trapos del hambre
le maceraron
la sed en vinagre
los
labios del cuchillazo cerraron
seis
besos sobre el condenado
el de
los brazos clavados
el que
muere en cada muerte sangrada
en la
frente del pueblo humillado
de rostros
escarnecidos
de ojos
de mutilado
y de
niños carcomidos
la fe
en el Señor destrozado
el barco
maldito hundido
Estigia,
lago desecado
mi patria
en resurrección