Era
pobre y silenciosa,
pero
con rayos de luz;
olor
a jazmín y a rosa
y el
Niño que la alboroza:
es la
casa de Jesús.
Familia
de Nazaret,
Familia
de Nazaret,
fuente
de esperanza y vida,
Familia
de Nazaret.
Un taller
de carpintero
y un
gran misterio de fe;
manos
callosas de obrero,
justas
manos de hombre entero:
es la
casa de José.
Había
júbilo y canto;
ella
lavaba y barría,
y el
arcángel saludando
repetía
noche y día:
«Casa
del Ave María».
Familia
pobre y divina,
pobre
mesa, pobre casa,
mucha
unión, ninguna espina
y el
ejemplo que culmina
en un
amor que no pasa.
Concede,
Padre Señor,
una
mesa y un hogar,
amor
para trabajar,
padres
a quienes querer
y una
sonrisa que dar.