Vamos
a recorrer la Misa
de
Cuerpo y Sangre presente.
Si el
Señor murió en su Cuerpo,
en su
Cuerpo nos libró
de un
destino tan horrendo
por
haber muerto al amor;
el amor
borró el recuerdo
de nuestra
rebelión,
el sacrificio
eterno:
la Misa
de nuestro Señor.
Vamos
a recorrer la Misa
de
Cuerpo y Sangre presente.
Si el
Señor vertió su Sangre,
con
su Sangre nos amó,
agonía
de una tarde
en delirio
de pasión,
compasión
de una Madre
que
acompasó el dolor,
el sacrificio
loable:
la Misa
de nuestro Señor.
Vamos
a recorrer la Misa
de
Cuerpo y Sangre presente.