Hermano,
cuando yo descubro en tu soledad
nubes
de cuervos sobre tu desierto volar,
hay
sombras difusas
muriendo
en tu temprana edad.
Siento
pudrirse tu cosecha de libertad
cuando
tu norte se pierde en la ambigüedad
de agrias
decisiones,
hastiadas
de avanzar,
pero
antes de que la noche te llegue a alcanzar,
vive
el misterio de amar
a
través de la muerte;
sólo
así lograrás
que
tu vida despierte;
el
Viviente se hizo Hombre,
compartiendo
nuestra suerte;
por
llevarnos a la cumbre
en
la muerte se hizo fuerte.
Sobre
un madero murió
la
Verdad y el Camino;
con
nuestra perdición
a
morir fue el Divino;
el
que por nosotros vino
fue
de la muerte caída;
ahora
es nuestro destino
una
promesa de vida.
Son nuestras
vidas los ríos que van hacia el mar,
si dejamos
que las aguas libren el cristal
de las
difracciones
que
producen oscuridad.
Por eso,
hermano, abandona la precariedad
de indecisiones
sumidas en la cavidad
que
tus frustraciones
han
podido ahondar.
Sólo
muriendo al abismo, tu vida será.
Vive
el misterio de amar
a
través de la muerte;
sólo
así lograrás
que
tu vida despierte;
el
Viviente se hizo Hombre,
compartiendo
nuestra suerte;
por
llevarnos a la cumbre
en
la muerte se hizo fuerte.
Sobre
un madero murió
la
Verdad y el Camino;
con
nuestra perdición
a
morir fue el Divino;
el
que por nosotros vino
fue
de la muerte caída;
ahora
es nuestro destino
una
promesa de vida.