En
el cerro de mi pueblo
hay
una hermosa cruz;
a su
sombra me enseñaron
a tener
fe en Jesús.
Y cuando
miro al cerro
lloro
con devoción,
pues
por mí murió el Señor,
teniéndome
compasión.
Hacia
el cerro de mi pueblo
vamos
en procesión,
a llorar
frente al Señor
por
nuestros pecados.
En el
hermoso atardecer
se eleva
mi oración:
Tú
quisiste padecer
por
nuestra salvación.
Cerro
de mi pueblo, que bendito eres por la cruz,
de
tu cumbre agreste y pura se derrama la luz,
bendices
mi vida, oh cerro de la cruz,
hasta
que me muera, montaña de la luz.