Oh
luna hermosa, te encandilaba
lo que
un ángel te anunciaba:
ser
la Madre del Señor,
cobijar
la alegría
y el
dolor de la vida,
mientras
se espera un día
ver
la cruz erigida.
Y cuando
fue levantado en alto,
tú
te hallabas a su lado,
santa
Madre del Señor,
recibiste
su cuerpo,
ensangrentado
y yerto,
su corazón
ya muerto
en su
costado abierto.
Lirio
del sufrimiento,
suenan
los lamentos
de acompañamiento
a tu
dolor tan cierto
en el
fatal evento
desgajado
al viento
y confiado
al huerto
que
albergó tu amor.
Ave
María (llena eres tú de gracia)
Ave
María (contigo está el Señor)
Ave
María
Madre,
nos lo entregaste vivo,
nuestra
insidia lo ajustició,
tu dolor
se unió al sacrificio
en que,
muriendo, nos rescató.
Ave
María (de todas las mujeres)
Ave
María (tú eres la más bendita)
Ave
María
Madre,
tú ofreciste su Cuerpo
y su
Sangre a la humanidad,
santa
ofrenda que es alimento
que
nos lleva a la eternidad.
Ave
María (tú, ruega por nosotros)
Ave
María (ahora y en la muerte)
Ave
María