En
memoria de Sergio, muerto de cáncer a temprana edad
Muerte
muerte
que dio a su frente
la inclinación
ferviente
de la
inmovilidad final,
finalmente
sellada
fue su fuente,
se fue
calladamente
a la
morada que presagiaba el olvido
del
aire carcomido
por
todo lo sufrido
en su
peregrinar a la luz,
luce
reluce
en su calvicie
la primordial
efigie
de un
hombre que vivió al morir,
moriría
ungiéndoles
la herida
a los
que lo querían,
a los
que quiso amar como nunca jamás.
Nunca,
nunca, nunca dijo atrás,
adelante,
adelante hay que avanzar,
siempre,
siempre, siempre hay que luchar
para
que podamos alcanzar la vida,
vida
es vida, si es vida de amor,
es
promesa de la resurrección,
muerte
es muerte si muere el calor
que
protege al corazón de tanto frío,
río,
río de agua y de dolor
enjaulando
el tiempo en su prisión,
trigo
y vino de su bendición
embriagando
el corazón de Dios.
Fuerte
fuerte
lo halló la muerte
cuando
le tocó en suerte
ser
la vanguardia del dolor,
dolería
la pleura
entumecida,
la pena
enmudecida,
la esposa
dolorida y el hijo querido,
la ausencia
de lo suyo
cuando
ya se haya ido
a esperarlo
en la eternidad,
mira
mirada
que a María
la vida
le confía,
mirada
que la admiración
extasiaba,
la calma
se espaciaba,
la cruz
se le insinuaba
en la
mirada ardiente cual nunca jamás.
Nunca,
nunca, nunca dijo atrás,
adelante,
adelante hay que avanzar,
siempre,
siempre, siempre hay que luchar
para
que podamos alcanzar la vida,
vida
es vida, si es vida de amor,
es
promesa de la resurrección,
muerte
es muerte si muere el calor
que
protege al corazón de tanto frío,
río,
río de agua y de dolor
enjaulando
el tiempo en su prisión,
trigo
y vino de su bendición
embriagando
el corazón de Dios.