No
sé lo que me pasa que me estoy enamorando
del
brillo de tus ojos
y de
tus labios rojos.
No sé
lo que me pasa que me estoy enamorando
de tu
sonrisa abierta
que
me lleva hacia la puerta
de una
hermosa primavera
creciendo
en la ladera
de mi
dolor incierto,
donde
yacían muertos
los
pájaros que el tiempo
robó
del cielo azul.
Como
quiera,
si alas
yo tuviera,
remontaría
el vuelo
y, estremecido
el cuerpo,
yo volaría
al puerto
donde
me esperas tú.
Tuya
y sólo tuya es esta canción enamorada,
cuya
inspiración es tan sólo tuya, mi adorada;
enamorada
mi canción de la luna llena
y
de la espuma del mar,
enamorada
mi canción de mil cosas bellas
y
de una estrella fugaz.
Tuyo
y sólo tuyo es mi corazón enamorado,
cuyo
palpitar es tan sólo tuyo en mi costado;
enamorado
el corazón de tu alma que asoma
en
el alba de tu mirar,
enamorado
el corazón de la compañera
que
sabe lo que es amar.
No sé
lo que me pasa que me estoy enamorando
de tu
pelo castaño
y de
tus pocos años.
No sé
lo que me pasa que me estoy enamorando
del
fuego de verano
que
me entregas en tus manos
rebosantes
de ternura,
como
un racimo de uvas
que
endulza los momentos
y planta
en el desierto
la flora
del encuentro,
la viña
en su esplendor.
¡Qué
dulzura
destila
la frescura
del
vino de tu aliento,
licor
para el sediento
que
apaga su tormento
en brazos
del amor!
Tuya
y sólo tuya es esta canción enamorada,
cuya
inspiración es tan sólo tuya, mi adorada;
enamorada
mi canción de la luna llena
y
de la espuma del mar,
enamorada
mi canción de mil cosas bellas
y
de una estrella fugaz.
Tuyo
y sólo tuyo es mi corazón enamorado,
cuyo
palpitar es tan sólo tuyo en mi costado;
enamorado
el corazón de tu alma que asoma
en
el alba de tu mirar;
enamorado
el corazón de la compañera
que
sabe lo que es amar.