En
mi soledad desnuda
el gusano
de la nada
perforaba
a bocanadas
un infierno
sin salida
por
la angustia acumulada
en el
fondo de la herida
y la
costra envejecida
de mi
carne avergonzada
por
la llaga tan temida
de la
esperanza podrida
en mi
espalda lacerada
por
la mano abandonada
de vestigios
de la vida
y la
piel ennegrecida
y mortal...
Aún
confiando en mi resurrección,
puse
en espera mi muerte anunciada;
en alas
de una luciérnaga viajera
crucé
las sombras de un territorio en guerra,
y, tembloroso
como el ave, toqué a tu balcón,
mi fiel
amor...
Fue como
un sueño de dulce ensoñación,
como
el encanto de un cuento de hadas:
tu voz
volando como una mariposa
sobre
el dragón en mi oscuridad frondosa,
lloviendo
flores y los duendes cantándole al sol,
mi fiel
amor...
con tu
sonrisa amada
y tu
suave mirada,
tu ternura
encendida
en mi
memoria urgida
del
sol sin demora,
un rayo
en la aurora
que
calme la ira
de la
marejada
en mi
sangre caída,
por
gracia vertida
en tu
copa de orquídeas,
y fue
como el amanecer
que
ahuyenta los cuervos de mi tarde,
fue
como volver a ser
un niño
en brazos de su madre,
mi fiel
amor...
mi fiel
amor...
Ya se
muere la homicida
mala
víbora engendrada
en la
entraña avinagrada
por
la fiera malparida,
que
agoniza malherida
por
el tajo de la espada
del
arcángel y su armada
en cruzada
contra el mal.
La mujer
de la alborada,
de luz
solar vestida,
sobre
la luna erguida
y de
estrellas coronada
besó
con su mirada
mi fe
robustecida,
mi esperanza
crecida
y mi
amor...
Enamorado,
me puse a caminar
entre
las ruinas de un largo pasado;
te apareciste
en mi senda dolorosa
como
la brisa en una mañana hermosa,
como
el lucero de la tarde que refleja el sol,
mi fiel
amor...
Acompañado
en mi peregrinar
por
los fantasmas de lo derrumbado,
tu aparición
fue como la primavera,
y ahora
te canto y te llamo compañera,
mi compañera
de la espera, mi vida, mi amor,
mi fiel
amor...