En la oscuridad de los peldaños

Dogon ©


foto © 1995, George Reeder
A LIGHT IN A TOMB AT SAQQARA

Ya baja la marea nocturna
Adormeciendo a los que
No tienen sueños,
Trayendo el insomnio
A los que no quieren dormir
Ni soñar,
Habiendo abierto corredores
Que descienden a salones
Imponentes,
Extra-humanos,
Que sólo debieran existir
En pesadillas
Insoñables.
Al hombre la curiosidad
Es como al gato,
Le conduce cada vez
Más lejos,
Por un rato.
Como rapto de locura,
Insistí en continuar
Horadando la arena,
Buscando el lugar.
Los obreros sudaban
Al ritmo de Alá,
Los canastos pasaban
De mano en mano,
Bajo mi mirada febril.
Cuando el viento se levantó
Y las nubes vinieron,
Los hombres gritaron
Y corrieron,
Pero yo permanecí
Cavando,
Buscando los peldaños
Que me llevarían abajo,
A los ocultos tesoros
Que prometía el papiro.
¡Cuántos murieron,
por conocer esos misterios!
No importaba la tormenta
Acechando sobre mi cabeza,
Ni el soplo gélido y huracanado
Que venía del desierto
Callado;
En mi mente pulsaba
Un solo pensamiento;
Conocer los Secretos
Del Faraón que No Está Muerto.
Quizás como otro Primigenio,
Tan sólo Sueña un Sueño
Que no es la Muerte.
Lo protege, la Esfinge silenciosa,
Le vela en su dormir,
Será maldito
El que le interrumpa
Sin decir
Que se ha convertido
En un ser servil,
Que ha jurado sangrar
Para que Él pueda revivir.
Y el que tiene esa clave
Es Aquel que No Puede Morir,
El condenado a eternidad,
El Faraón que No Está Muerto,
Tan sólo Sueña un Sueño
Que no es la Muerte.
Hoy tendrá suerte,
Ya llegué a los peldaños negros.
Los veos descendiendo,
Llevándome hacia fétidas simas
Donde viven,
En inconmensurables abismos,
Nitocris y Quefrén,
Y toda su Corte
De monstruosidades indecibles.
Seré una de ellas,
De esas momias amañadas,
Que tan sólo Egipto supo engendrar.
¡Loa a ti,
Señor de los Muertos,
Quien no Muere la Muerte,
Quefrén!
¡Toma mi Sangre
y Vive!

© 2001, Jorge R. Ogdon

 

 

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