René
Magritte:
Pez
Soluble, la contradicción como disparador
"El
sentido es lo imposible"
R.
Magritte
1/Fechas
Nace
en 1989 en el sur de Bélgica. Entre 1918 y 1920 serpentea entre las aguas del
futurismo y las del cubismo. En 1925 edita junto con Arp, Picabia, Tzara, Man
Ray y otros las revistas Œsophage y Marie. Pinta su primer cuadro surrealista
en 1926. Conoce a
Eluard y a Breton. En tres oportunidades, 1932, 1936 y tras la segunda
guerra mundial, se afilia al Partido Comunista. Muere en 1967 a los 69 años.
2/Terror
2.1/ vemos una pareja, como fondo un paisaje. De repente nos fijamos en sus
caras, están cubiertas por un trozos de telas. (Los Amantes)
2.2/ vemos un hombre de espaldas, frente a un cuadro, en una habitación. El
espejo refleja al hombre, pero en lugar de mostrarnos su rostro, lo refleja de
espaldas. (Reproducción prohibida)
2.3/ estamos dentro de una habitación. Miramos hacia una ventana. Desde
fuera, somos mirados por una multitud de hombres vestidos con trajes negros y
bombín, perfectamente ordenados en filas. A pesar de su pasividad, tienen un
aire amenazante (El mes de la vendimia)
3/Política
de la representación
Me
gustaría empezar con una advertencia: no es necesario leer este texto, ni
ningún otro, para apreciar la pintura de Magritte, ya que sus cuadros causan
efecto que va más allá de lo racional. Como si acataran férreamente el
precepto surrealista de confundir - y, si es posible, inquietar- mediante la
presentación de objetos en apariencia familiares.
Magritte
subvierte el orden de la percepción normal: los objetos que encontramos en
sus cuadros son fáciles de reconocer, pero tan pronto como se hallan sobre la
tela, pintados en un estilo académico puro, capaces inclusive de servir como
material didáctico, se transforman de una manera que todo amenaza con
desmoronarse. Y es en este punto en donde se hace posible una lectura política
de su obra: cuando Magritte dice "cada cosa que vemos cubre otra, y nos
gustaría mucho ver lo que nos oculta lo visible", nos introduce en la
problemática de la representación, en esa "compleja red de
incertidumbres, de cambios y de esquivos"1.
Magritte destaca el papel activo del sujeto deseante en el proceso de
representación. Se propone desmontar los mecanismos de dicho proceso, en un
ataque constante contra la representación realista, que se niega como tal. El
propósito de Magritte es casi nietzschiano: a través de la contradicción,
destronar a la Verdad y abrir el campo de las interpretaciones posibles, señalando
los límites de la representación desde la representación misma. Los cuadros
de Magritte pueden ser considerados una reflexión plástica acerca de la
pintura misma.
4/La
traición de las imágenes
A
la manera del Velázquez de "Las Meninas", Magritte busca "una
representación de la representación clásica y la definición del espacio
que ella abre"2
y a
diferencia de la clara ruptura con la figuración que establecen el
suprematismo y la pintura abstracta, Magritte emplea objetos familiares porque
su propósito es otro, no situarse fuera de ese campo sino señalar que la
relación entre realidad y representación no es tan directa como parece. Las
combinaciones de palabras y objetos propuesta por Magritte pueden entenderse
como una subversión del orden establecido destinada a evocar nuevas
asociaciones.
5/
La mirada
La
imagen pintada por Magritte es siempre una imagen-pensamiento, una imagen a la
que el pintor exige que refleje su condición de tal. No es nunca una simple
reproducción de un fenómeno que quiere ser tratada como un sustituto de la
realidad. La fuerza de Magritte es la fuerza desmitificadora del pensamiento
crítico. Los pensamientos que se tornan visibles en sus cuadros retienen su
secreto inalcanzable, en tanto ilusorio, cuando el espectador cree haber
agotado su sentido. Magritte pintó imágenes prohibidas que, al ser miradas,
conducen a cuestionar el modo en que miramos. Cada uno de sus cuadros es un
disparador que nos lleva a replantear ciertas verdades erigidas como
absolutas, incitando a la producción de nuevos sentidos.
6/
El sentido
Las
imágenes traicionan. El sentido es lo imposible. Magritte echa por tierra la
ilusión de la representación justa y objetiva, y la referencia unívoca
entre significado y significante. Demuestra que descontextualizar es
resignificar. El cuadro La Clave de los sueños (La acacia, la luna, la nieve,
la manta, la tormenta y el desierto) remite por completo al juego de
desplazamientos de los significantes.
En
el libro
1984 de Goerge Orwell, una de las principales tareas del estado totalitario es
mutilar el lenguaje hasta reducirlo a un conjunto de denominaciones precisas
donde se haga imposible siquiera pensar más alla del orden establecido. Por
el contrario, Magritte señala la capacidad revolucionaria de la ambigüedad y
arbitrariedad del lenguaje.
Al
identificar el sentido con lo imposible, la VERDAD puede ser pensada como una
farsa establecida que oculta otras perspectivas igualmente válidas.
franco ingrassia
[Aunque difiere en varios conceptos importantes, este texto está escrito a partir de la lectura de "Magritte, el pensamiento visible" de Marcel Paquet]
[publicado originalmente en la revista planeta/x]
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1
Foucault, Michel, Las palabras y las cosas, Cap. 1, p. 14
2Id.,
ibid., p. 25